Reinfección por COVID-19: ¿es hora de entrar en pánico?

Por M. Alejandra Petino Zappala - 25 Ago. 2020 15:40

Tiempo de lectura: 3 minutos.

La noticia corrió el día de ayer como un reguero de pólvora. A diferencia de casos anteriores, que fueron falsas alarmas, en este caso estaría comprobado. Un paciente volvió a infectarse con el virus causante de COVID-19. ¿Qué significa?


Un paciente volvió a infectarse con el virus causante de COVID-19, o al menos eso es lo que determinó un equipo de investigadores de Hong Kong. Pero lo que parece una muy mala noticia no sería realmente tan grave ni inesperado, aunque sí es algo a tener en cuenta para futuras políticas de reapertura.

El trabajo aún no está publicado pero saldrá en la revista Clinical Infectious Diseases, que ya lo aceptó. Por lo pronto circulan versiones preliminares que fueron comentadas en los medios y redes sociales por especialistas, aunque varios de ellos esperan a la publicación definitiva para evaluar la confiabilidad de los resultados, pues también es característica de esta época de pandemia la circulación de trabajos “flojos de papeles”.

El estudio trata de un trabajador de sistemas que había contraído COVID-19 en Hong Kong en las primeras épocas de la pandemia; había sido diagnosticado en Marzo y dado de alta en Abril. Pero en este mes un análisis de rutina que se le realizó por haber viajado a España resultó positivo. Los investigadores dudaban si se trataba de un caso de reinfección. Se sabe que algunas personas ya curadas siguen liberando material remanente de la infección original y los hisopados pueden arrojar un resultado positivo, pero no se trata de virus activo sino de restos, es decir que no son capaces de contagiar. Sin embargo en este nuevo caso el virus recuperado en la segunda instancia pertenece a otro linaje del SARS-COV-2 que el original, es decir que se trataría de una nueva infección independiente de la primera. No se sabe aún qué tan común sea la reinfección, y si se trata de un caso aislado o si puede haber otras personas reinfectadas que pasaron desapercibidas.

Lo positivo: el hombre era totalmente asintomático cuando se descubrió la reinfección y durante el aislamiento y monitoreo posterior. Esto es algo que no llama la atención de los especialistas, porque muchas veces la inmunidad generada durante una infección (o con algunas vacunas) no garantiza que no se contraiga nuevamente el patógeno, pero sí que el curso de la enfermedad sea menos grave. Y en este caso podría significar que esta inmunidad parcial contra el SARS-COV-2 es generalizada para los distintos linajes del virus, aunque mayor en unos que en otros, algo que se podría extender a las vacunas en desarrollo.

Por otro lado, sería un dato importante en relación a la idea de "pasaportes inmunitarios" que se propusieron en muchos países sin demasiada evidencia. La idea de que las personas que ya han sufrido una infección son totalmente inmunes y no pueden contagiar a otres podría quedar descartada si se confirma este caso. De hecho, si se implementase la política de pasaportes inmunitarios las personas reinfectadas, cursando una versión benigna y poco notoria de la enfermedad, circularían libremente diseminando el virus y contagiando a otras personas que no tengan anticuerpos previos, y que sí puedan enfermar de una versión grave de COVID-19.

Por esto último, si se confirma, el hallazgo será importante para predecir cómo seguirá la situación: así como sucede con los otros coronavirus que causan resfríos, cuya inmunidad es parcial y de duración relativamente corta, el SARS-COV-2 podría seguir circulando entre nosotros. Si se corrobora que la reinfección es común, aún cuando las vacunas están en el horizonte, es posible que sólo alcancen para garantizar una infección más benévola, y que tengamos que prepararnos para que el virus se presente en oleadas como sucede con la gripe. Por lo pronto, concluyen los investigadores en el trabajo, los ensayos para las vacunas deberían incluir también a voluntarios recuperados de COVID-19.



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