Fuente: PhysicsToday

Juan José Giambiagi y Carlos G. Bollini: el dúo dinámico de la física argentina

Por Alejandra Castro - 20 Julio 2021 13:22

Tiempo de lectura: 10 minutos.

Giambiagi y Bollini, fueron por así decirlo, un dúo dinámico que trabajó de manera exitosa potenciando mutuamente. Aquellos que los conocieron, nos cuentan que no saben si esto ocurrió a raíz de sus caracteres totalmente opuestos o a pesar de esta diferencia. Lo que si sabemos con seguridad es que constituyen un ejemplo muy poco frecuente de lo que ocurre en el competitivo ámbito de la ciencia.


Cuando Giambiagi y Bollini se dieron cuenta de que sus estudios se centraban en temas muy cercanos, se vieron obligados a tomar una decisión: competir entre ellos para ver quién era el mejor o trabajar juntos. En contra de las probabilidades y de las prácticas más arraigadas en el ámbito científico decidieron colaborar. Trabajaron juntos de una manera productiva y amable por casi cuarenta años aun teniendo personalidades muy opuestas. Giambiagi era extrovertido y se convertía naturalmente en el centro de las reuniones y, como les contaremos más adelante, asumió cargos importantes durante su vida académica. Bollini, en cambio, era reservado y le interesaban la música clásica y el arte. A tal punto llegaba su pasión por la música que ya mayor en una entrevista en el año 1999 para el diario barrial de Coghlan El portal de Noticias declaró: “Si actualmente viene un hada, Dios o lo que sea y me pregunta ‘te doy la posibilidad de empezar de nuevo y te digo la fórmula de la simetría del Universo o te toco con la vara y vas a ser el mejor concertista, ¿qué preferís?’, te juro que lo pienso dos veces, no sé”
Antes de contarles en detalle la mayor y revolucionaria contribución que realizaron estos investigadores, vamos a conocer un poco sobre sus vidas.
 

Jóvenes Carlos Bollini y Juan Jose Giambiagi.

Juan José Giambiagi fue uno de los físicos con mayor influencia en el ámbito científico y en la docencia universitaria en Argentina y en América Latina por más de 30 años. Si han transitado alguna vez por el Pabellón I de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEyN-UBA), seguramente habrán leído el nombre de Juan José Giambiagi en el cartel que se encuentra en la entrada del Departamento de Física.  No sólo este centro lleva su nombre en reconocimiento a su trayectoria sino también la Escuela de Invierno que se lleva a cabo en este departamento, en la que se discuten temas considerados de relevancia por los principales centros científicos internacionales dedicados al estudio de la física.
 

Juan José Giambiagi ilustrado por Hermenegildo Sabat, un personaje multifacético. Fuente: La mensula

La biografía de Juan José Giambiagi nos permite conocer, además de su vida y sus trabajos, parte de la historia de la Física en la Argentina y de la Universidad de Buenos Aires en el siglo XX.  Este destacado investigador nació en Buenos Aires el 18 de junio de 1924 y estudió la Licenciatura en Ciencias Físicas en la FCEyN-UBA. En el año 1950, Giambiagi presentó su tesis de doctorado cuyo título fue "Aplicación del método de Hadamard a algunos problemas de físicomatemática". Ya en este período definió el centro de interés para sus futuras investigaciones: el desarrollo de herramientas matemáticas necesarias para describir el comportamiento de la naturaleza a escala microscópica. Y.. cómo les contaremos más adelante, si no fuera por las influencias ejercidas para demorar sus publicaciones que  respondían a conveniencias de otros grupos de investigación (como ocurre en todos los ámbitos de la vida), podría haber recibido el Premio Nobel por su trabajo junto a Carlos Bollini.  La orientación de sus investigaciones hacia el desarrollo de modelos matemáticos aplicados a la física se vio quizás influenciada por el hecho de que en el país la investigación en esta área estaba prácticamente limitada a la realizada por Enrique Gaviola y su grupo en el Observatorio Astronómico de Córdoba. 

Logo identificatorio del Departamento de Físca de la FCEyN-UBA.

Giambiagi recibió en el año 1952 una beca del British Council para trabajar en la Universidad de Manchester. Pero a su regreso y por una de las recurrentes intervenciones de la política en la Universidad, no pudo incorporarse a la UBA.  El físico brasileño Jose Leite Lopes lo invitó con solo 28 años a incorporarse al Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas (CBPF, Rio de Janeiro), en el cual participaban figuras de la importancia del físico norteamericano Richard Feynman (posteriormente premio Nobel en el año 1965). En 1955 luego del golpe de Estado, se llevó a cabo una intensa renovación en la Universidad de Buenos Aires y en particular en la FCEyN comenzó una nueva etapa. Finalmente, Giambiagi regresó a Argentina en 1956 y se incorporó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Allí conoció a otro físico joven, Carlos G. Bollini, quien trabajaba en ese momento en cálculos relacionado a la construcción de reactores, pero que también poseía una excelente formación en física teórica, ya que se había formado en el grupo de José Balseiro fundador del Instituto de Física de Bariloche. Entre ellos ocurrió algo que sucede con poca frecuencia en ámbitos científicos. Como les adelantamos, conformaron una dupla en la cual ambos investigadores se potenciaron mutuamente por casi cuarenta años. ¡Un ejemplo que ojalá fuera seguido por otros muchos grupos de investigación!
En 1957, Giambiagi ganó el cargo de Profesor de Física Teórica y posteriormente en el período 1959-1966 se desempeñó como Jefe del Departamento de Física llevando  adelante de manera exitosa su organización. Parte de los cambios realizados incluyeron entre otras cosas triplicar el número de profesores que se desempeñaban en este departamento. Desde el punto de vista presupuestario, obtuvo la subvención de la Ford Foundation y también subsidios de la UBA y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que le permitieron operar y equipar este espacio. Otro logro no menor fue la asignación de sueldos adecuados para que los profesores pudieran trabajar con dedicación exclusiva en la universidad. Giambiagi logró crear uno de los grupos de investigación y docencia más importantes en América Latina que marcó un antes y un después en la ciencia argentina. Esto se vio reflejado en la calidad y originalidad de las investigaciones que se publicaron durante estos años, fundamentalmente en teoría cuántica de campos y física nuclear.  El Departamento de Física de FCEyN UBA realizó un video sobre la vida de este investigador y fue presentado en 2019.Documental sobre la vida de JJ Giambiagi
 
Carlos Bollini regresó al país en 1984 cuando la Comisión de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires le ofreció incorporarse como investigador. Fue también investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica donde se desempeñó como Jefe de la División de Física Teórica y del Grupo de Teoría del Reactor.  Falleció en Buenos Aires el 12 de octubre de 2009.

Carlos Bollini con el premio Noble de Física Abdus Salam.

Estos años fueron tiempos de intensas discusiones sobre la necesidad de  llevar adelante un proyecto de Universidad donde la excelencia académica estuviera acompañada por la investigación y la docencia. No faltaron obstáculos para este proyecto, pero si hoy la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales puede sentirse orgullosa de la producción científica y tecnológica de sus físicos, es porque cuenta con una tradición, producto de un proceso que tuvo en la figura de Giambiagi al incansable y convencido motor. Este proceso se desarrolló en un momento histórico en el cual la física mostró su gran influencia en el campo de las aplicaciones tecnológicas y los conocimientos profundos de la materia se habían transformado en instrumentos estratégicos para los estados y la industria.
 
La Noche de los Bastones Largos en 1966 destruyó mucho del trabajo realizado.  En el Departamento de Física más del noventa por ciento de los profesores renunciaron. El vacío que se produjo fue general. Un Giambiagi entristecido pero jamás rendido se negó a abandonar el país a pesar de recibir importantes ofertas de trabajo en la Universidad de California y de París. Sin embargo, su investigación científica no se detuvo. Él se instaló junto a Carlos Bollini, su infatigable compañero de trabajo, en un departamento de dos ambientes, ubicado en el barrio de Colegiales al cual apodaron “Instituto Juan Carlos Onganía” -haciendo una clara alusión irónica al responsable de la creación de dicho instituto- y desde allí, en condiciones bastante precarias, continuaron trabajando.
 
En 1969, Giambiagi se incorporó a la Universidad Nacional de La Plata donde Bollini ya estaba trabajando. Muchos intensos años de cooperación  dieron sus frutos y en 1972 estos investigadores publicaron el Método de Regularización Dimensional, un aporte fundamental para la Teoría Cuántica de Campos que trata de explicar cómo interactúan los distintos tipos de fuerza en la naturaleza.  Este desarrollo matemático permitía eliminar los incómodos infinitos que aparecían en los cálculos de integrales de la Teoría de Campos mediante un procedimiento imaginativo en el que el número de dimensiones del espacio era considerado como una variable continua. Es decir, que las dimensiones podían tomar cualquier valor, no necesariamente el entero 4 (son 4 las dimensiones porque se incluye el tiempo). La respuesta del revisor científico que evaluó el trabajo de Giambiagi y Bollini en la revista Physical Letters B no pensó lo mismo y se burló de ellos diciendo que los autores quizá no se habían enterado de que el espacio tiene cuatro dimensiones. Esta desdeñosa respuesta indica hasta qué punto era novedosa la propuesta. 
 

Publicación de la Teoría de regularización dimensional en Nuovo Cimento.

Aún así, el trabajo salió publicado con cierto retraso en Nuovo Cimento aunque, para entonces, los físicos G.T Hooft y M. Veltman ya habían desarrollado y publicado un método similar en agosto de 1972 en la revista Nuclear Physics B. Los investigadores holandeses recibieron el Premio Nobel sin hacer mención a los trabajos pioneros de Giambiagi-Bollini, hecho que llamó la atención a muchos científicos latinoamericanos. Sin embargo, sabemos que conocían el trabajo publicado en Nuovo Cimento.

 Los dos físicos argentinos reclamaron al editor de Physics Letters B con el artículo de ‘t Hooft y Veltman en la mano y lograron que se publicara su primer artículo, que apareció en dicha revista el 7 de agosto de 1972, aunque con fecha de envío el 18 de octubre de 1971. Pero ya era demasiado tarde, todo el mundo asociaba la regularización dimensional a ‘t Hooft y Veltman. Muchos investigadores internacionales elevaron sus voces, pero no se reconoció el manejo hecho con esta revista científica.

Si bien Giambiagi no fue destituido de sus cargos durante el gobierno militar iniciado en 1976 (a diferencia de Bollini, quien fue cesanteado tanto en la UNLP como en el CONICET), debió exilarse en Brasil donde se incorporó nuevamente al CBPF. La decisión de trasladarse a Brasil en aquel nefasto 1976 fue crucial para su proyecto de vida. Fueron 20 años fructíferos donde combinó su trabajo de investigación con una labor política intensa. Desde 1978 a 1985 fue nombrado Jefe del Departamento de Campos y Partículas del CBPF y luego, en 1994, fue elegido director del Centro Latinoamericano de Física (CLAF).

Ambos científicos prosiguieron sus actividades en el CBPF y colaboraron con físicos brasileños en el desarrollo de un importante grupo de física teórica en ell Departamento de Campos y Partículas del CBPF, institución a la que perteneció hasta el final.

Esta etapa “brasileña” bien podría calificarse como su etapa “latinoamericana” pues si bien Brasil fue su centro de trabajo nunca dejó de mirar hacia los países hermanos. De hecho, Giambiagi jugó un papel fundamental en la intensificación de relaciones entre los países latinoamericanos, particularmente entre Argentina y Brasil. Su interés por temáticas que pudieran servir a la problemática de nuestras naciones lo llevó, en principio, a la fundación de la Escuela Latinoamericana de Física (ELAF) que posteriormente tuvo mejores frutos en la fundación del Centro Latinoamericano de Física (CLAF). Consideraba que se debían fomentar los estudios que pudieran dar respuestas a las necesidades de la sociedad. Su discurso se centraba en encontrar un equilibrio entre investigación básica y aplicada como así también la necesidad de fortalecer y prestigiar los grupos de investigación latinoamericanos para así evitar que sus miembros abandonaran sus países. Este tipo de política científica lo acompañó en las etapas más importantes de su vida. Juan José Giambiagi murió el 8 de enero de 1996 en Río de Janeiro. Sus restos fueron cremados y esparcidos en una plaza del barrio de Colegiales donde él solía andar en bicicleta cuando era niño.

Carlos Bollini regresó al país en 1984 cuando la Comisión de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires le ofreció incorporarse como investigador. Fue también investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica donde se desempeñó como Jefe de la División de Física Teórica y del Grupo de Teoría del Reactor.  Falleció en Buenos Aires el 12 de octubre de 2009.

Publicación del método de regularización dimensional con la fecha original de envío en Physical Letters B.

Juan José Giambiagi fue una figura paradigmática de la lucha de grandes científicos argentinos por hacer prevalecer la investigación y la solidez académica por encima de las trabas y las presiones políticas. Junto con Carlos Bollini dieron un ejemplo clave sobre cómo en la ciencia se puede trabajar exitosamente en colaboración y llegar a importantes descubrimientos.

 

 

Imagen de encabezado: Giambiagi y Bollini tal como fueron presentados en un artículo de la revista Physics Today que describe la historia de sus trabajos más importantes. Revolutionary physics in reactionary Argentina, Wolfgang Bietenholz, and Lilian Prado, Physics Today 67, 2, 38 (2014); doi: 10.1063/PT.3.2277



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