Antropología, trenzas y apropiación cultural

Por M. Alejandra Petino Zappala - 1 Julio 2019 12:59

Tiempo de lectura: 5 minutos.

En los últimos días las redes sociales se llenaron de menciones acerca de algo llamado “apropiación cultural”. La polémica surgió cuando la cantante Ángela Torres publicó la foto que ilustra esta nota. ¿De qué se trata? Hablamos del tema con dos antropólogos.


En los últimos días las redes sociales se llenaron de menciones acerca de “apropiación cultural” por la foto publicada por la cantante Ángela Torres. La imagen recibió numerosas críticas por lo que muchos usuarios consideraron una “usurpación” del tradicional peinado de origen afro. Mucho se habló a partir de ese momento acerca del significado de las trenzas para la cultura africana y de su importancia histórica como método de comunicación y resistencia ante la opresión de la esclavitud. Surgieron también ejemplos de marcas de lujo (por ejemplo Carolina Herrera o Nike) que lucraron con diseños de pueblos originarios. El debate finalmente devino en discusiones acerca del lugar de los afrodescendientes en la Argentina.

Pero ¿qué es exactamente la apropiación cultural? Entrevistamos a los antropólogos María Jimena Vera y Guido Cordero para que nos expliquen el significado y utilización de este concepto.

Las zapatillas por las que Nike fue acusado de apropiación cultural.

“El uso de ‘apropiación cultural’ es más bien reciente, y no es exclusivo de la antropología” aclara Cordero al inicio de la entrevista. Y añade que existen al menos dos usos muy diferentes en distintos extremos. El primero de ellos es el más parecido al que pudimos encontrar en las redes sociales en estos días. “Se puede considerar que una apropiación cultural sucede cuando una cultura dominante toma elementos de una cultura no dominante, generalmente invisibilizada y oprimida”, define Vera. En este sentido, Cordero habla de un paralelismo con el concepto marxista de la apropiación material: “Así como te saco parte del producto de tu trabajo, también me puedo quedar con estas ‘cosas’ de ‘tu cultura’”.

Según Vera, una característica de este proceso es que los elementos se “estandarizan” para la cultura dominante, y a la vez se vacían de significado simbólico, de su historia, y se banaliza la opresión sufrida por la comunidad de origen. Esta invisibilización de la historia es uno de los puntos más importantes que se resaltaron en relación al uso de las trenzas africanas como elementos de moda. “Por ejemplo -acota Vera- en nuestro país, y hablando de la cultura afrodescendiente, hay un borramiento flagrante de la comunidad. ¿Cuándo representamos lo afro? Y la respuesta que primero viene a la mente es obvia: para la Revolución de Mayo”. Según la investigadora, los afrodescendientes constituían cerca del 30% de la población en esa época, pero la impronta de esa cultura permanece invisibilizada. Su figura se transforma así en un estereotipo. “En los actos escolares se reprodujo tradicionalmente la imagen de un negro libre y feliz, vendiendo en la plaza”. De esta forma, se desdibuja también la figura del opresor: “¿Qué pasa en los actos escolares con el esclavista? No lo ves, no estaba”.

En estos casos también debe tenerse la precaución de no simplificar la situación. “Uno habla de ‘afro’ y la realidad es que no hay un afro puro, no existe algo como la pureza cuando hablo de comunidades humanas”, plantea la antropóloga. Y agrega que los afrodescendientes que fueron traídos a nuestro país provenían de una multiplicidad de grupos diferentes, con semejanzas y diferencias, y que sus culturas se entremezclaron con las de los pueblos originarios, y también con la europea.

De hecho, la línea entre denunciar la apropiación cultural y caer en la idea de la cultura como una “esencia” inmutable es fina, y los dos investigadores alertan sobre la posibilidad de cruzarla. “Creo que es importante tener en mente la plasticidad de las culturas”, advierte Vera. Esta mutabilidad es central en el segundo sentido de “apropiación cultural” que describe Cordero: en este caso, los procesos de apropiación no se ven como unidireccionales (caso en el que un grupo se apropiaría exclusivamente de elementos de otro), sino que cada cultura se considera en un proceso de transformación permanente, en que muchas veces toma, elabora y reinventa elementos de otras. De hecho, el investigador resalta que los elementos “occidentales”, como las tecnologías de la información (computadoras, celulares, el uso de internet), también pueden ser apropiados y resignificados por ejemplo por una tribu amazónica, que adapta su uso a sus propias condiciones de vida. “La sociedad tiende a estatizar una imagen, muchas veces cargada de prejuicios y que reproduce un estereotipo – agrega Vera - por ejemplo, ‘¿cómo un indio va a usar un celular?’. Y es justamente el grupo dominante el que fija los ‘límites’”.

Los medios de comunicación opusieron el uso de binoculares o blogs a la idea cristalizada de "mapuche".

Esa relación entre culturas, por supuesto, no es igualitaria. “Este segundo sentido del término también reconoce procesos de subordinación o explotación”, resalta Cordero. “Los elementos culturales no circulan libremente. Para algunas cosas la circulación se restringe y para otras no, y eso se relaciona con la distribución desigual de poder o riqueza”. Por ejemplo, explica, se puede registrar un diseño que incluye elementos de una tribu originaria y esa “apropiación” no es fácil de objetar judicialmente, pero por otro lado, muchos elementos culturales “occidentales” están protegidos de la “apropiación” por leyes u otras normativas. Este es un fenómeno de estudio interesante para la antropología. Y agrega: “Cómo un saber médico, un diseño o una práctica propia de alguna comunidad es ‘apropiada’ y registrada con un fin comercial a expensas de esa comunidad, o cómo otros saberes son negados en su uso a esa y otras comunidades, son procesos que se pueden entender y estudiar a través del concepto de ‘apropiación cultural’”.

En este sentido, y al referirse al caso de Ángela Torres, Cordero recalca que el objetivo del concepto no es juzgar a personas particulares que eligen usar, por ejemplo, ciertos peinados, tatuajes, u otros elementos tradicionales de alguna cultura. “Ciertamente en la adopción de algún elemento de otro hay algún tipo de ‘apropiación’ y cambio del sentido del sentido original”, agrega. “Las personas que hacen yoga no se convierten en hindúes: resignifican esa disciplina a su propio contexto histórico y social”. Aunque, aclara, algunas “apropiaciones” pueden ser ofensivas en un contexto determinado para algunas personas o grupos, y las pretensiones de frenarlas le parecen un fenómeno atrayente para la antropología. “Analizar históricamente cómo ocurren esos procesos, cuáles son las desigualdades que se ponen en juego y las condiciones y formas en que las cosas circulan –o son impedidas de circular- es sumamente interesante”.

Vera, si bien no se atreve a hacer un juicio de valor, destaca el pedido de disculpas de la cantante, la oportunidad de discutir el tema y de visibilizar la historia y el lugar de los afrodescendientes en la Argentina. “Lo importante -dice- es no caer en una banalización. Estos debates son relevantes porque ponen de relieve estos procesos de apropiación y sirven para deconstruir los estereotipos”.



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